La pregunta se repite en casi toda América Latina: ¿conviene guardar los ahorros en dólares o en la moneda del país? En Colombia, 2026 está dejando una respuesta incómoda para quien busca una regla fija. El dólar empezó el año caro, se abarató con fuerza hasta agosto y volvió a subir en pocas semanas. Quien eligió moneda mirando solo la tasa de interés pudo llevarse una sorpresa, en un sentido o en el otro.
La lección que deja ese recorrido sirve en cualquier país: antes de comparar rendimientos, piensa en qué moneda vas a gastar ese dinero.
Lo que hizo el dólar en Colombia durante 2026
La referencia oficial es la Tasa Representativa del Mercado (TRM), que certifica la Superintendencia Financiera de Colombia. Según la serie histórica publicada en el portal de datos abiertos del Gobierno, el año se puede resumir en tres momentos:
- 1 de enero: la TRM vigente era de 3.757,08 pesos por dólar.
- 22 al 24 de agosto: tocó el punto más bajo del año, 3.048,12 pesos. Es una caída cercana al 19 % respecto del arranque.
- 9 de octubre: se ubicó en 3.218,75 pesos, alrededor de un 5,6 % por encima de aquel mínimo, en menos de siete semanas.
Traducido a un ahorrador: quien cambió pesos a dólares a comienzos de año y necesitó volver a pesos a finales de agosto recuperó cerca de un 19 % menos, una diferencia que ningún rendimiento habitual de un depósito en dólares alcanza a cubrir. En el sentido contrario, quien compró dólares en el mínimo de agosto ganó en pocas semanas más de lo que suele pagar una cuenta en pesos en varios meses.
Por qué la tasa de interés más alta no decide por sí sola
Es habitual que los productos de ahorro en moneda local anuncien tasas más altas que los denominados en dólares. Esa diferencia no es un regalo: refleja, entre otras cosas, que el mercado espera más inflación en esa moneda y la posibilidad de que pierda valor frente a divisas más fuertes. Una tasa nominal mayor no garantiza, por tanto, que tu dinero conserve mejor su poder de compra.
Y, como muestra el caso colombiano, el tipo de cambio puede moverse en semanas mucho más de lo que rinde un depósito en un año entero. Unos puntos adicionales de interés pesan poco frente a una variación cambiaria de dos dígitos, y nadie puede anticipar con certeza hacia dónde irá esa variación.
La regla práctica: ahorra en la moneda en la que vas a gastar
Si el tipo de cambio es impredecible, lo más sensato es que te afecte lo menos posible. Eso se logra haciendo coincidir la moneda del ahorro con la del gasto que ese ahorro va a cubrir:
- Gastos en tu país (el seguro del auto, la matrícula, el fondo de emergencia, la cuota inicial de una vivienda): tiene sentido mantenerlos en moneda local. Así el monto que necesitas no se encarece ni se abarata por lo que haga el dólar.
- Gastos en otra moneda (un viaje al exterior, estudios fuera, una compra importada cuyo precio se fija en dólares o en euros): conviene acumular en esa divisa.
- Compras graduales: si vas a necesitar moneda extranjera, adquirirla poco a poco, en lugar de hacerlo todo en un solo día, promedia el precio y reduce el riesgo de comprar en el peor momento.
El plazo también importa. Cuanto más cerca esté la fecha del gasto, menos margen tienes para esperar a que una mala racha del tipo de cambio se corrija, y más peso debe tener la estabilidad frente a la rentabilidad.
Y si vives en un país con otra realidad
El principio no cambia, pero el contexto sí. En economías con inflación alta y persistente, muchas personas usan el dólar como reserva de valor a largo plazo, y eso responde a una lógica distinta de la del ahorro para gastos cercanos. Aun así, conviene separar los dos propósitos: el dinero que vas a usar en los próximos meses en moneda local corre un riesgo real si lo tienes en una divisa que puede bajar justo cuando lo necesitas.
Antes de elegir un producto en cualquier moneda, revisa además tres puntos:
- Quién lo ofrece. Comprueba que la entidad esté autorizada y supervisada por el regulador financiero de tu país.
- Qué protección tiene. Los seguros de depósitos no siempre cubren saldos en moneda extranjera ni productos de plataformas no bancarias.
- Cuánto cuesta entrar y salir. La diferencia entre el precio de compra y el de venta de la divisa, las comisiones y los impuestos pueden comerse buena parte del rendimiento.
Menos apuesta, más planificación
Elegir entre dólares y moneda local no debería ser un pronóstico sobre el tipo de cambio, porque ese es un juego que ni los profesionales ganan con regularidad. Lo que sí está en tus manos es saber para qué es cada parte de tu ahorro y cuándo la vas a necesitar. Con esa respuesta clara, la moneda casi se elige sola, y la tasa de interés pasa a ser lo que debe ser: un criterio para desempatar entre opciones seguras, no la razón para asumir un riesgo que no habías previsto.
