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Calor extremo y trabajo: por qué reduce horas e ingresos, según la OCDE

Cuando se habla de olas de calor se piensa en la salud, en los cortes de luz o en las cosechas. Pocas veces se piensa en el sueldo. Sin embargo, un informe del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), publicado en octubre de 2026, pone números a un efecto menos visible: las altas temperaturas hacen que se trabajen menos horas y, por lo tanto, que se gane menos. Y el golpe no se reparte por igual, porque recae sobre todo en quienes trabajan sin contrato ni protección social.

Cuánto trabajo se pierde por el calor

El estudio, titulado Securing the Livelihoods of Informal Economy Workers in Times of Global Changes (disponible en inglés), analiza decenas de países, sobre todo de África, Asia y América Latina. Estas son sus principales estimaciones, calculadas como promedio de los países incluidos:

  • En 2025 el calor excesivo hizo perder el 2,2% de las horas de trabajo, frente al 1,7% de 1995. Equivale a unos 60.000 millones de horas, o cerca de 28,8 millones de empleos a tiempo completo.
  • Entre los trabajadores informales la pérdida fue del 2,4%; entre los formales, del 1,4%. La brecha aparece en todos los países estudiados.
  • En las ocupaciones que exigen esfuerzo físico intenso, la pérdida supera el 4%.
  • Hacia 2055, en un escenario intermedio de emisiones, la pérdida total subiría al 2,8%. El aumento sería mayor para los informales (0,6 puntos porcentuales) que para los formales (0,4 puntos).

Una razón de la diferencia es el tipo de tarea: el 55% de los trabajadores informales se ocupa en sectores de esfuerzo físico pesado o moderado, como la agricultura o la construcción, frente al 25% de los formales.

No es solo trabajar bajo el sol

El hallazgo más llamativo es que el sector no lo explica todo. El informe cita un análisis realizado en Perú según el cual las altas temperaturas reducen las horas trabajadas, pero el efecto se concentra en los empleos informales más que en las actividades expuestas a la intemperie. Dicho de otro modo, quien trabaja en la informalidad pierde horas cuando hace mucho calor, sea cual sea su rubro. La OCDE apunta a tres vías:

  1. Menos clientes. Con temperaturas extremas baja la afluencia a mercados, ferias y puestos callejeros, y con ella las ventas de quien vive del día.
  2. Viviendas que no dejan descansar. Quien pasa la jornada en un trabajo exigente y vuelve a una casa mal ventilada, hecha con materiales que retienen el calor, no se recupera. La exposición se acumula entre el trabajo y el hogar, reduce el rendimiento y aumenta los riesgos para la salud.
  3. Más tareas de cuidado. El calor enferma a niños y personas mayores, y puede cerrar escuelas. Ese cuidado adicional recae sobre todo en las mujeres, que con frecuencia reducen o suspenden su trabajo remunerado.

Los trabajadores por cuenta propia y los familiares que colaboran sin sueldo fijo registran pérdidas mayores (2,4% y 3%, respectivamente) que los asalariados (1,6%), y son también los menos cubiertos por las normas de seguridad y salud laboral.

Por qué importa para tu economía

Para un empleado con contrato, una semana de calor extremo rara vez cambia la nómina. Para quien cobra por día, por pieza o por venta, cada hora que no puede trabajar es dinero que no entra, mientras suben gastos como el agua, la electricidad o la atención médica. En países donde la informalidad abarca a buena parte de la población ocupada, como ocurre en gran parte de América Latina, el clima se convierte así en un factor más de inestabilidad de los ingresos.

Si tus ingresos dependen de trabajar en la calle o al aire libre, hay previsiones razonables que no requieren esperar a ninguna política pública:

  • Ten en cuenta los meses más calurosos al planificar el año: es probable que vendas o produzcas menos, así que conviene apartar algo en los meses buenos.
  • Reorganiza los horarios para evitar las horas centrales del día siempre que tu actividad lo permita.
  • Sigue los avisos del servicio meteorológico de tu país y las recomendaciones sanitarias. La Organización Mundial de la Salud explica en español cómo afecta el calor a la salud y cómo protegerse.

Qué propone la OCDE

La regulación laboral clásica —pausas obligatorias, límites de temperatura en el lugar de trabajo— no alcanza a quien no tiene empleador. Por eso el informe plantea medidas que llegan por otras vías:

  • Techos frescos y enfriamiento pasivo. Superficies reflectantes, sombra, ventilación natural y aislamiento. En asentamientos informales son soluciones baratas y rápidas; los estudios citados indican que la adaptación de techos podría reducir hasta el 91% de la exposición anual al calor.
  • Seguros paramétricos. Pagan automáticamente una suma fija cuando la temperatura supera un umbral, sin evaluar el daño caso por caso. En la India, un programa piloto de este tipo cubre a 21.000 trabajadoras, entre ellas vendedoras ambulantes y recicladoras. La OCDE advierte que aún hay poca evidencia sobre su impacto y que suelen necesitar primas subsidiadas.
  • Protección social y servicios de cuidado que tengan en cuenta la vivienda, el acceso a servicios básicos y el reparto del trabajo no remunerado.

Un riesgo que ya se puede medir

La conclusión del organismo es que el calor ya no es solo un asunto ambiental o sanitario: es un riesgo económico cuantificable y repartido de forma desigual. Quien menos protección tiene es quien más horas pierde. Para los gobiernos, eso significa que formalizar el empleo y mejorar la vivienda también son políticas de adaptación al clima. Para ti, que el clima merece un lugar en tu presupuesto, igual que lo tienen los meses de menos ventas o los gastos imprevistos.